miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pigeons just like that



buffalo bill is defunct
jesus he was handsome man
he used to ride on a white horse
and shoot clay pigeons
onetwothreefourfive
justlikethat
and what I want to know is
how do you like your blue eyed boy now
mister death ?

e e cummings

martes, 30 de noviembre de 2010

Orégano

Cuando aprendí con lentitud
a hablar
creo que ya aprendí la incoherencia:
no me entendía nadie, ni yo mismo,
y odié aquellas palabras
que me volvían siempre
al mismo pozo,
al pozo de mi ser aún oscuro,
aún traspasado de mi nacimiento,
hasta que me encontré sobre un andén
o en un campo recién estrenado
una palabra: orégano,
palabra que me desenredó
como sacándome de un laberinto.

No quise aprender más palabra alguna.

Quemé los diccionarios,
me encerré en esas sílabas cantoras,
retrospectivas, mágicas, silvestres,
y a todo grito por la orilla
de los ríos,
entre las afiladas espadañas
o en el cemento de la ciudadela,
en minas, oficinas y velorios,
yo masticaba mi palabra orégano
y era como si fuera una paloma
la que soltaba entre los ignorantes.

Qué olor a corazón temible,
qué olor a violetario verdadero,
y qué forma de párpado
para dormir cerrando los ojos:
la noche tiene orégano
y otras veces haciéndose revólver
me acompañó a pasear entre las fieras:
esa palabra defendió mis versos.

Un tarascón, unos colmillos (iban
sin duda a destrozarme)
los jabalíes y los cocodrilos:
entonces
saqué de mi bolsillo
mi estimable palabra:
orégano, grité con alegría,
blandiéndola en mi mano temblorosa.

Oh milagro, las fieras asustadas
me pidieron perdón y me pidieron
humildemente orégano.

Oh lepidóptero entre las palabras,
oh palabra helicóptero,
purísima y preñada
como una aparición sacerdotal
y cargada de aroma,
territorial como un leopardo negro,
fosforescente orégano
que me sirvió para no hablar con nadie,
y para aclarar mi destino
renunciando al alarde del discurso
con un secreto idioma, el del orégano.


Pablo Neruda

sábado, 19 de diciembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

miércoles, 5 de agosto de 2009

la curiosidad mató al gato

esta conocida frase proviene de la expresión inglesa del siglo XVI "la preocupación mató al gato", ya que este felino es muy cauteloso. el dicho advertía de que preocuparse en exceso es malo para la salud y puede llevarte demasiado pronto a la tumba. transcurrido el tiempo, la palabra "preocupación" se convirtió en "curiosidad".